viernes, 11 de octubre de 2013


Relaciones D/s 24/7 y la Adicción al Poder

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La capacidad de mando, carácter dominante que algunas personas poseen por naturaleza no es buena ni mala. Desde un punto de vista psicológico hay expertos que están analizando las variables que inciden en establecer una relación con el ejercicio del poder y el riesgo de que se convierta en una adicción.

El poder para algunos puede ser una motivación para establecer un vínculo duradero con otra persona, sometida, que le proporcione seguridad, alivio y protección. Algunos comprenden que es un Rol transitorio, dentro de una relación. El peligro consiste en que hay formas de hacer que pueden convertir el poder en una adicción.
Cualquier actividad que provoca placer, no solo una sustancia puede crear adicción, para confirmar esto sólo hace falta buscar la bibliografía en “adicciones en la conducta”. Las adicciones están asociadas a las sensaciones de placer, las satisfacciones reales o fantasías.

Las relaciones de poder existen en todos los ámbitos de la vida, en cualquier escala. En una familia existen jerarquías y cada uno de los componentes tiene su lugar dentro con poder para manejar, salvar, deteriorar,… los vínculos con el resto en relación con sus aptitudes.

Disponer de cualquier tipo de poder supone una satisfacción asociada a la posibilidad de actuar en beneficio propio y de los demás, o puede ser una forma de canalizar tendencias patológicas hacia la destructuvidad y egolatría. El poder entre un Amo y su esclavo es un vínculo, un vínculo que se ejerce en una condición de asimetría.

Las personas poderosas, en general, poseen una alta autoestima y capacidad de construirse como modelo ideal para otros. Esta influencia hacia los demás puede estar apoyada en la personalidad, en un rol, en el dinero, etc… Otras personas construyen el poder tratando de compensar una carencia, baja autoestima, falta de cariño, etc…

Poder puede basarse en la entrada-salida de roles o sentimiento de que “uno está en el rol de poder”. Y otra cosa diferente es “creerse que él mismo es el poder”. Asumir el Rol de Amo de contínuo, alagado por personas cercanas, que con actitudes de sometimiento y obediencia van enalteciendo a la persona (Amo), alimentando la vanidad y aislando de la realidad, cegando. Este tipo de recompensas “refuerza” el comportamiento basado en el ejercicio del poder hacia un continuo que puede convertirse en patológico y tóxico.
Por otro lado el sentimiento de “perder el poder” puede ser grato y aliviar (de llevar la carga y responsabilidad) o angustiar (en función del significado que tenga para la autoestima).

El poder ejercicio en una continuidad de tiempo, por lo tanto, puede convertirse en una patología a la que cualquier persona está expuesta. Esta patología consiste en aferrarse al poder, a cualquier coste o dejarlo del peor modo.
Lo mismo sucede dependiendo de la forma en que se “acceda al poder”. Lograr ganar la sumisión (tenerlo como un reto) es más fácil de aceptar que perder. Si el poder se consiguió por ser un logro personal, o ha sido simplemente otorgado (sin esfuerzo), con qué intenciones, recursos, será más difícil renunciar a él o intentar mantenerlo a toda costa.

Hay distintas formas de relación en la “adicción al poder” y patologías asociadas:

- Compensar un sentimiento oculto de inferioridad.
- Tendencia a la melancolía (falta de apego emocional)
- Posibilidad sádica de manipular a otros en beneficio propio
- Paranoia sobre la certeza total de su Rol de “poderoso”
- Histrionimo extremo
- Narcisismo extremo.

La adicción al poder, está basada en creencias distorsionadas, sobre la finalidad y realidad de la situación.

La adicción al poder se refleja en una constante búsqueda o alarde de un estatus, compulsivo, automático y ciego. Búsqueda compulsiva y sin criterio, de relaciones basadas en la dominación, la posesión, el control, la asimetría, la demostración de estar en un nivel superior.

Qué factores alimentan la adicción al poder. La continuidad en el tiempo ejerciendo poder sobre otra persona, la cultura positiva hacia relaciones asimétricas, el vació existencial que fuerza la compulsión por dominar, vació de amor y afectos. El adicto al poder se busca a sí mismo en la dominación, solicita la entra por la fuerza de la dominación, quiere pertenecer cuando pone cadenas.

Otro tipo de adicto al poder, es aquel que busca venganza hacia quien le puso las cadenas, venganza por haberse sentido indefenso y humillado. Los adictos al poder tienen un sentimiento interno (negado, que no reconocen) de vulnerabilidad y fragilidad, que les lleva a no querer estar en el lugar del indefenso o el sometido. Es una defensa.

Existe en ellos una necesidad por encontrar que se les valore, buscan la admiración del otro (del dominado), ya que interiormente se sienten humillados e invalidos. (Sentimiento de inferioridad).

Así unos nacen y otros se hacen, Amos patológicos.

No al 24/7 (TPE).

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